martes, 29 de junio de 2021

Yo, la Bestia - Episodio 10 - Luna dolorosa


 

 
 
 
Ficha técnica:
Género: Suspenso - Terror
Guión: Douglas Moore (Emilio Saad)
Dibujos: Demián y Emiliano Parmeggiani
Páginas: 12
Publicación: Fantasía Todo Color 52
Fecha: 25/04/1989
Extras: Verde que te quiero verde (humor), Adelanto próximo número, índice y portadas
 
 
 
 
 
 
 
Sinopsis del capítulo:
 
 
Randy enfrenta al doctor Murray y a Quimper y les revela que en la noche de luna llena se convirtió en un lobo. La vida del atleta ha recibido un sacudón con lo ocurrido y siente una mezcla de rabia y horror de el mismo. Por otra parte, Kate, su novia, insiste en que la acompañe a una fiesta que organizan sus amigos y el siente que ella solo quiere exhibirlo, lo que provoca una pelea en la pareja. 
Una nueva noche de luna llena se acerca y Murray le pide a Randy que vaya al laboratorio para que puedan vigilar su transformación. Cuando sale de su casa, el muchacho se encuentra con Kate y sus amigos que insisten en que los acompañe. Randy cede ante las suplicas y decide darles una noche especial con el campeón. Sin embargo, anochece y el lobo vuelve a reclamar su lugar…
 
 
Comentarios del autor acerca de este episodio:
 
ATENCION: Incluye spoilers acerca de la trama del capítulo. 
 
A partir de "Luna dolorosa" yo comprendí que esta serie, ya fuera de terror o no, era también una serie de dolor. O en todo caso, que, según se mire, toda historia de terror es dolorosa. Siempre se va a referir a seres condenados, por muy malignos que sean. Por supuesto que dan miedo, por supuesto que son espeluznantes; y yo no quisiera encontrarme con Drácula en la esquina, ni con Randy convertido en lobo en la puerta de mi casa. 
Pero miremos las historias desde el otro lado. Desde dentro de ese horrendo zombi que pide desesperadamente cerebros en una película; o desde el monstruo de Frankenstein que quiere acabar con toda la familia de su creador, en venganza porque su creador lo ha dejado totalmente solo. No hay monstruos felices. No hay monstruos en compañía. Y nadie se compadece de un monstruo. 
Supongo que en "Luna dolorosa" yo intenté una aproximación al dolor del monstruo. Por ello hice patente la angustia del personaje central, por encima de su furor y de su espantoso aspecto físico. Y lo rodeo de personajes de aspecto normal, pero con sentimientos deformados por la estupidez y la perversión. 
Por ejemplo, la chica frívola que quiere mostrar a su novio famoso ante los amigos. O el empleado que juega sádicamente con el perro transformado en lobo, sabiendo que -cadena de por medio- el animal no podrá defenderse ni atacarlo. Ante gente así, uno prefiere a los monstruos. Y me temo que más de una vez, en la vida, nos encontramos con gente así.
 
 
 
 
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 Próximo episodio:
La despedida

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