Su mano tibia me apretó con la fuerza justa. Alguna baldosa floja titubeó bajo mis pasos. No había luz en el patio de la casona vieja; apenas luna. Nos abrazamos pegados al aljibe que desparramaba malvones.
Editado en revista Intervalo Extraordinario, Nº 181, año XVII, el 04 de junio de 1968. De Osvaldo Arregui, con dibujos de Oscar Carovini.
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